Yuretzis Garcia
Miembro Activo
Sociedad
Un niño regalando una flor, es un soñador inocente. Un niño vendiendo flores en una avenida, a altas horas de la noche, sometido al frío, al peligro de los carros y las luces incandescentes de la desdicha y la miseria; es un ángel caído.
¿Qué nos pasó?
¿Desde cuándo la caja torácica dejó de guardar el corazón?
¿Desde cuándo nuestra alma no siente y los altruistas viven en la literatura surrealista, solo para citar bonitas palabras en una cena de coctel?
¿Desde cuándo lo material se volvió cortina cegadora?
No nos saciamos, siempre queremos más pero dejamos con menos a quienes de por si ¡No tienen nada!
Se propaga la epidemia de los “corazones sordos”, y las palabras enmudecieron en un conformismo insoportable y explotador. Ir en contra de lo ya establecido o cuestionarnos, es casi un pecado.
Ahora las lágrimas son contadas, no podemos agotarlas en cualquier cosa ya que arruinan el maquillaje, y mientras transcurre el tiempo que, nunca recuperaremos, seguimos dormidos e insensibles porque cerrar los ojos es mejor ¡Así evitaremos sentir!
Levántate, mira, escucha, grita, comparte tu don, eso que te hace especial, que nadie más realiza igual que tú, y reconcíliate con la vida.
Recuerda que la comodidad es un arma de doble filo si la adoptamos por mucho tiempo. Haz a un lado lo que ocupe un espacio no merecido ¡Aprendamos a vivir!
Uno solo no puede con tanto peso ¿Quién se atreve a trabajar conmigo?
Un niño regalando una flor, es un soñador inocente. Un niño vendiendo flores en una avenida, a altas horas de la noche, sometido al frío, al peligro de los carros y las luces incandescentes de la desdicha y la miseria; es un ángel caído.
¿Qué nos pasó?
¿Desde cuándo la caja torácica dejó de guardar el corazón?
¿Desde cuándo nuestra alma no siente y los altruistas viven en la literatura surrealista, solo para citar bonitas palabras en una cena de coctel?
¿Desde cuándo lo material se volvió cortina cegadora?
No nos saciamos, siempre queremos más pero dejamos con menos a quienes de por si ¡No tienen nada!
Se propaga la epidemia de los “corazones sordos”, y las palabras enmudecieron en un conformismo insoportable y explotador. Ir en contra de lo ya establecido o cuestionarnos, es casi un pecado.
Ahora las lágrimas son contadas, no podemos agotarlas en cualquier cosa ya que arruinan el maquillaje, y mientras transcurre el tiempo que, nunca recuperaremos, seguimos dormidos e insensibles porque cerrar los ojos es mejor ¡Así evitaremos sentir!
Levántate, mira, escucha, grita, comparte tu don, eso que te hace especial, que nadie más realiza igual que tú, y reconcíliate con la vida.
Recuerda que la comodidad es un arma de doble filo si la adoptamos por mucho tiempo. Haz a un lado lo que ocupe un espacio no merecido ¡Aprendamos a vivir!
Uno solo no puede con tanto peso ¿Quién se atreve a trabajar conmigo?
