Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Ya no vienen los versos a mi mente
como antaño venían, sin esfuerzo.
Puede ser que la Musa no me quiere
porque me encuentra viejo.
Ya no pienso al igual en las mujeres,
se apagó la pasión en mi cerebro,
no recuerdo siquiera los burdeles
en que estuvo mi cuerpo.
Ni las letras ya veo... ¿Cómo puede
un poeta ya anciano estar contento
si las letras, que son lo que más quiere,
apenas las contemplo?
No escribiré ya más como escribía,
de tal estoy seguro y siento angustia.
Recordaré por siempre aquellos días
en que brilló mi pluma.
¡Se terminó! ¿Será mi despedida?
Los años no permiten que resurja,
igual que el niño nace hay fecha fija
en que el hombre caduca.
Se me marchó el mentor, con su sonrisa,
el que alentó mis versos entre chuflas.
Y a mi pregunta ¿acaso fue la misma
crueldad?, nada murmura.
como antaño venían, sin esfuerzo.
Puede ser que la Musa no me quiere
porque me encuentra viejo.
Ya no pienso al igual en las mujeres,
se apagó la pasión en mi cerebro,
no recuerdo siquiera los burdeles
en que estuvo mi cuerpo.
Ni las letras ya veo... ¿Cómo puede
un poeta ya anciano estar contento
si las letras, que son lo que más quiere,
apenas las contemplo?
No escribiré ya más como escribía,
de tal estoy seguro y siento angustia.
Recordaré por siempre aquellos días
en que brilló mi pluma.
¡Se terminó! ¿Será mi despedida?
Los años no permiten que resurja,
igual que el niño nace hay fecha fija
en que el hombre caduca.
Se me marchó el mentor, con su sonrisa,
el que alentó mis versos entre chuflas.
Y a mi pregunta ¿acaso fue la misma
crueldad?, nada murmura.
