Sobre la huella de un mirlo
escondí mis esperanzas,
vanas y pueriles
ensoñaciones sin danza,
pues rota ya la vida
solo queda el adiós
como amargo trago
al cáliz que un día,
con deleite,
bebí con ansia
y sin medida.
Ya se van
esos recuerdos
la miel de mi memoria.
Ya solo queda el instante
el...