Que poco pido
ya a la vida,
casi tan poco
como ella me dio,
que lo conseguido
se llevó un trozo
de mí,
lo disfrutado
mi alma quemó,
nunca se conformó
con mis lágrimas,
quería más.
Siempre le fui grato
a sus crueldades,
a su sadismo
y a su injusticia.
Solo una satisfacción
medará
quiera o no...