¿En dónde encontraré el amor perdido?
En besos de tu boca roja, ardiente;
en mimos de mi niña que, obediente,
prodigue a mi semblante envejecido.
¡Maldita la distancia hasta tu nido!
¿Por qué no vivirás cerca, ahí enfrente,
de modo que acudiese velozmente
rompiendo la barrera del sonido?
Lo...