Húmedas quedaron nuestras ropas,
cuando la lluvia nos atrapó entre sus gotas,
tan frágiles en un principio
que dejaba pasar esa frescura,
como jóvenes adolescentes.
Nos mirábamos eternamente,
con el corazón latente,
y entre besos nos hablábamos
luego, después de un largo rato,
ya mojados por...