Niños del mundo, humildes,
pobres en dinero, ricos de alma.
El hambre deforma su figura,
morboso vientre de miseria
viviendo entre la basura,
marcadas costillas.
Transitan la vida
sin sueños ni proyectos,
indigencia y dolor;
caminan abyectos,
descalzos y con yagas
en la piel y su corazón...