El prodigio de unas manos desnudas
tocando la espalda de la luna,
la armonía de un cofre de luciérnagas
y un vals de besos robados,
es todo lo que cuentan mis noches.
Sonámbula la estrella, que me divisa
solitaria con cantatas de luces,
el viejo bar donde quedó tu perfume,
y las calles muertas...