Y lloró,
por qué no tenía palabras,
por qué no tuvo valor,
por qué su corazón tembló.
Y las lágrimas resbalaron
tiñendo su blanca piel
de desesperación
y amargura.
Su garganta,
oprimida,
no supo gritar por su vida
y alzarse contra el dolor.
Clavó sus rodillas al suelo
cubriéndose de...