Me siento en un acoso, prisionero
de culpas cometidas del pasado;
las suyas yo hace tiempo he perdonado,
si espero su perdón en vano espero.
¿Por qué tendré que ser siempre el primero
que pida le perdonen, si el pecado
los dos lo cometimos. Y, a su lado,
el mío, al ser de amor, fue muy ligero...