Amores tuve en Sevilla,
también los tuve en Madrid
y los tuve en La Montaña,
mas no los quiero decir.
Hasta en Alcalá de Henares,
en Cáceres y aún aquí,
en la Capital del Reino,
pero no comí perdiz.
Se me olvidaba el de Úbeda,
el de Alicante y París,
de Colombia y Venezuela,
del mundo cualquier...