Si el Destino fatal, en sus caprichos,
en mi senda te hubiese puesto un día
¡cuán distintas podrían nuestras vidas
te lo digo, sin dudas, haber sido!
Tú en mi casa, yo joven, ¡amor mío!,
sí pudimos vivir con alegrías.
Tan tranquilos los dos, con plena dicha,
pero el Hado fue cruel y no lo...