Mi piel contra tu piel,
como el agua en su lecho,
buscando el cauce del placer
y un sutil gemido en tu pecho.
Que los juncos de mi mano,
como predador al acecho,
va palpando tus frescuras
y tu secreto más estrecho.
Ay mi diosa, mi fortuna,
mi amor bajo la luna,
en mi oído tu boca
me lleva a...