Soy álgebra, en un mundo desnudo,
con poesía creadora, de labios y ensueños,
que contempla una flor en el viento,
febril de los juglares y una incipiente alegría,
en la trémula madrugada.
No tengo entre mis páginas,
una golondrina de Bécquer
ni la sapiencia de Séneca
cuando mi musa rompe la...