Era la noche, tan huérfana, que colgaban de ella
cinturones de lágrimas;
la oscuridad, era un monumento fúnebre
a todo aquello, que deambulaba en lo tétrico,
con letreros convidantes a la muerte.
Se proyectaba a lo lejos, una luz uniforme y dorada,
confundida, con los ojos vacíos de los...