Tu boca, rima con los versos de la noche,
en una sinfonía, de perfumes orientales.
Se inmortaliza, tu belleza, sobre un broche
de zafiros, suscitando un himno imperial,
entre las franjas de las nubes y la reverencia
de la luna, en nobleza innata que te empapa,
de soberbia luminosa.
Mi sangre...