El viento murió,
reposa yermo
sobre las cumbres.
Ya no quiere ser
portador de noticias,
de duelos y desgracias,
de dolores y penas.
Esparció por los valles,
las llanuras y vegas,
nuestra maldad.
Quemaba en su boca
la brasa comida
con la que susurraba
el mundo
que tenemos.
No aguantó más,
él solo...