Busqué toda la tarde por el suelo
mi perdido corazón
que junto a mi razón
cayó cuando estaba en el cielo
por recoger tu pañuelo
doblado en un rincón
oír tu risa en el balcón
y ver tu hermoso hoyuelo.
Cupido, como un flagelo,
susurró una canción
que cálida, como un dragón,
me derritió igual...